jueves, 8 de octubre de 2015

Adios

A ti,

Es duro, sé que ha pasado mucho tiempo. Me gustaría escribirte, saber que es de tu vida, pero me da miedo. Es mejor así, ya sabes "La curiosidad mato al gato".  Te fuiste sin que te pudiera abrazar una última vez. Te fuiste sin que te pudiera decir adiós. Te fuiste para siempre.

Es duro, y me cuesta. Me acuerdo de ti todas las mañanas, todas las tardes y todas las noches. Me acuerdo de ti cuando me acuesto, me acuerdo de ti cuando me despierto. Me acuerdo de ti.

Sé que esto es un mensaje unidireccional, sale y vuelve al mismo emisario, YO. Jamás te lo haré saber, no sería justo que tu no fueras feliz porque yo me encuentre en mi peor momento. Yo te deseo lo mejor del mundo y aunque yo este en el mundo de Hades, si Sísifo salio, yo también.

Es duro, a veces no consigo explicarme como paso todo. De verdad siento que me levante en medio de la noche y que la pesadilla que soñaba sigue en vida. Es duro, no lo niego, pero no es tu culpa, tampoco la mía.

Quiero decirte que te quise, te quiero y te querré. No me importa que me torturé con pensamientos acerca de lo feliz que eres o que piense que ya has encontrado a alguien, no me importa. No me importa, porque si soy capaz de imaginármelo soy capaz de sentirlo. Espero que en el futuro yo también encuentre a alguien y disfrute tanto como tu lo haces en mis pensamientos. Las personas solo podemos imaginarnos aquello que tenemos dentro, y por ello doy gracias.

Siento no haber podido decirte adiós, te fuiste a tu país y desapareciste sin dejar rastro, y yo no te voy a perseguir. Es duro, pero no me tienes que dar ninguna explicación. Te entiendo y te respeto.

A veces siento que no podré soportarlo. Tener que empezar de cero es duro. Me quede sin aquel trabajo en África por el que tanto luche porque no pude soportar tanta soledad. Pero de nuevo, no es tu culpa.

Quiero decirte que te deseo lo mejor del mundo. Te deseo lo que sueño e imagino que ya en mi mente tienes, porque es una vida de reyes.

Desde hoy empezaré a no hablarte cuando me ducho, cuando me visto, cuando salgo a la calle. Desde hoy no conversaré mas contigo, seguirás en mi mente pero ya no te escucharé. Te recordaré como aquel que lo engulle la tormenta de arena, cada vez un poco menos hasta que al final pases a los recuerdos olvidados de mi mente.

Hoy te digo adiós y te mando un fuerte beso allá donde estés. Hoy empiezo a caminar solo otra vez.

Adios,

Nessy

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